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Biografía Historia

Biografía de la Reina Victoria

Una de las monarcas con mayor longevidad en un imperio, fue, sin dudas, la Reina Victoria del Reino Unido, con un reinado de más de 63 años.

A su vez, su reinado se caracterizó por profundos cambios dentro del siglo XIX, desde la ampliación del Imperio británico hasta la Revolución Industrial.

En nuestro segmento de ‘Biografías’, detallaremos una reseña biográfica de la Reina Victoria. ¡Acompáñanos a un viaje rumbo a la historia!

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Biografía resumida de la Reina Victoria

Primeros años y juventud

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Imagen: BBC.

Alejandrina Victoria nació el 24 de mayo de 1819 en Londres, Gran Bretaña, hija única de Eduardo de Kent y Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha, una princesa alemana.

Meses antes de su nacimiento, su abuelo, para ese entonces, el rey británico Jorge III, y su padre, el duque de Kent, fallecieron, quedando bajo la tutela de su madre.

Antes de su nacimiento, el duque de Kent se estableció en Alemania con su esposa, la princesa Victoria, debido a las malas relaciones que tuvo con su hermano, el príncipe Jorge.

En la estadía en Alemania, la princesa Victoria concibió y el duque, reunió lo suficiente para regresar al Reino Unido, en vísperas del nacimiento de su hija.

Para abril de 1819, sus padres se establecen en el Palacio de Kensington y el 24 de mayo, de ese mismo año, nace Alejandrina Victoria.

Al momento de nacer, Victoria se encontraba en el quinto lugar en la línea de sucesión al trono, por encima de sus tíos mayores y de su padre.

Sin embargo, en 1820, mueren el rey Jorge III, y el duque de Kent (padre de Victoria), ocupando el trono británico, su tío, Jorge IV.

Siete años después, fallece su tío Federico de York, que ocupaba el puesto de príncipe regente de Jorge IV.

Posteriormente, el rey Jorge IV fallece, y Alejandrina Victoria pasaba a ser la sucesora del nuevo regente, su tío Guillermo IV.

Durante su ascenso al trono, Guillermo IV, quería vivir el tiempo suficiente para ver a su sobrina ocupar el reinado, y no en una regencia ocupada por su cuñada Alejandra.

Heredera al trono británico

Al ascender al trono en 1830, Guillermo IV no tenía descendientes legítimos con vida, tras el fallecimiento de sus dos hijos a temprana edad: Carlota e Isabel.

Por ende, el trono tendría como princesa sucesora a Alejandrina Victoria, y para ello, Guillermo le instruyó hasta que llegará el momento.

Entretanto, Victoria describiría su infancia de melancolía, debido a la sobreprotección de su madre, sumado a un aislamiento para los niños de su época.

De igual forma, su madre controló las visitas a la futura reina, además, de indicar quien o quienes no eran digno de visitar o encontrarse con Alejandrina Victoria.

Asimismo, los viajes orquestados por su madre y el mayordomo de esta, John Conroy, le provocó una gran molestia, en el rey, que consideraba innecesaria dichos trayectos.

En cuanto a la educación de Victoria, fue en casa, aprendió francés, italiano, alemán y latín, solamente inglés hablaba cuando se encontraba en el palacio.

Entretanto, en 1835, Victoria entró en fiebre, a lo cual, tanto la duquesa de Kent y el mayordomo, consideraron como una ‘fantasía juvenil’, lo que irritó en cierto modo a Guillermo IV.

Matrimonio con Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha

La Reina Victoria con su esposo Alberto e hijos. Imagen: BBC.

Los pretendientes al amor de Victoria eran múltiples, desde la Casa de Hannover, Países Bajos, inclusive, en el reinado de Bélgica.

Uno de los mayores pretendientes, y a la postre, esposo de Victoria, fue Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, hijo del duque Ernesto I y sobrino del rey Leopoldo de Bélgica.

En pocas palabras, Alberto era primo materno de Victoria, conociéndose en mayo de 1836, ante la negativa del rey Guillermo IV de Reino Unido.

Para el rey, el prospecto ideal, era Alejandro de los Países Bajos, hijo del rey Guillermo II.

No obstante, Victoria disfrutaba de la compañía de Alberto, reseña que describió en su diario personal, en detrimento de Alejandro, al que consideró ‘demasiado simple’.

Pese a congeniar desde el primer momento, Victoria para ese entonces tenía 17 años, y no estaba preparada para asumir un matrimonio.

Con el pasar de los años, Victoria, ya como reina se casó con Alberto, el 10 de febrero de 1840 en la capilla real del palacio de St. James.

Reinado de Victoria

Imagen: Larousse.

Primeros años de reinado

La muerte de Guillermo IV, supuso el ascenso al reino de Alejandrina Victoria, que adoptó el nombre de Victoria I del Reino Unido.

Apenas cumplió los 18 años, se quebró la autonomía de regencia, que se impuso a todo príncipe heredero menor de esa edad.

Victoria asumió el reinado, eliminando su primer nombre, razón por la cual, nunca más se usó hasta ese día, cuando asumió la regencia.

A su vez, el heredero al trono (antes de casarse con Alberto), pasó según la ley sálica a su tío menor, el duque de Cumberland, siendo el príncipe en sucesión.

En las primeras de cambio, la Reina Victoria pidió consejos de sus hombres de mayor confianza, entre los que estaban, el primer ministro, lord Melbourne.

Con respecto a su coronación, se dio el 28 de junio de 1838, siendo, además, la primera monarca en residir en el Palacio de Buckingham.

En ese mismo orden de ideas, la Reina Victoria pagó las deudas de su padre, el duque de Kent, al saber administrar la pensión real.

Una de las ordenes que realizó Victoria, fue apartar a John Conroy y a lady Flora, quienes se quedaron en casa de su madre.

Para 1839, su mano derecha, el primer ministro Melbourne renuncia, tras el voto contra la Constitución de Jamaica.

En su sucesión, la Reina Victoria pidió el cargo a Robert Peel, creando una crisis de las Damas de Cámara, entre esposas de los whigs y tories.

Con la crisis establecida, Peel renunció al tener diferencias con la reina, y volvió Melbourne a ocupar el cargo de primer ministro.

En cuanto a su relación con su madre, siguió viviendo allí, a pesar de ser reina, hasta el matrimonio con Alberto en febrero de 1840.

Alberto fungió como consejero en sustitución de lord Melbourne, tomando algunas de las decisiones importantes dentro de la política británica.

Por otro lado, la Reina Victoria no concebía la idea de tener hijos, ya que, consideraba a los recién nacidos feos y le daba asco dar de pecho.

Sin embargo, tuvo 9 hijos con Alberto: Victoria, Eduardo, Alicia, Alfredo, Elena, Luisa, Arturo, Leopoldo y Beatriz.

A su vez, su familia heredó una enfermedad que se espació rápidamente en las casas reales europeas, como la hemofilia, condición que tuvo su hijo Leopoldo.

Por ende, la enfermedad se transmitió genéticamente en sus miembros, y que, en años, posteriores, se manifestó, en su bisnieto, el zarevich, Alekséi Románov del Imperio ruso.

Serie de reformas y atentados

Estableciendo su figura pese a la juventud, la Reina Victoria tuvo serios detractores y fanáticos que atentaron contra su vida.

El primer atentado se dio en 1842, cuando un hombre llamado John Francis disparó en una de las caminatas matutinas de la reina.

Sin embargo, guardias reales descubrieron las intenciones y fue puesto en prisión, recibiendo una condena de muerte.

Seguidamente, John William Bean, atentó contra la reina, pero la pistola no tenía municiones reales, por ende, se le condenó a 18 meses de cárcel.

Para 1849 y 1850, sufrió dos atentados más, donde no pasó a mayores, pero los criminales pasaron siete años en las dependencias británicas.

En la escena política, Melbourne salió derrotado en las elecciones, y Peel volvió de nuevo al cargo de primer ministro.

Peel ordenó sustituir las damas de los conservadores y se creó una nueva grieta entre el Parlamento y la Reina Victoria.

Entretanto, hubo otra crisis la de las Leyes del Grano, que constituyó en un duro golpe para Peel que conllevó a su renuncia.

Con respecto a las relaciones internacionales, la Reina Victoria se ocupa en demasía en mejorar las tensiones entre Francia y Reino Unido.

Por otra parte, las relaciones políticas iban de mal a peor, en especial, con algunos miembros del gabinete, que no consultaban decisiones a la reina.

Viudez y luto activo

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Imagen: BBC.

1861, fue un año muy doloroso para la Reina Victoria, en primer lugar, su madre Victoria, falleció en marzo, en los brazos de su única hija.

De hecho, Victoria leyó el testamento y entendió el amor que sentía su madre por ella, de allí, la sobreprotección.

Con el luto de su madre, Alberto se ocupó de los asuntos de la nación, mientras, su esposa se encontraba triste.

Durante ese tiempo, Alberto se enteró de unos rumores de una relación entre su hijo Eduardo y una actriz irlandesa.

Molestó por tal decisión, Alberto se dirigió hasta Cambridge, donde reprendió a Eduardo, mostrando signos de enfermedad, el príncipe consorte.

Con el pasar de los días, Alberto enfermó de gravedad, que se intensificó en diciembre de 1861.

La salud de Alberto se resquebrajaba y falleció, el 14 de diciembre de ese año, muriendo de fiebre tifoidea.

Ante la pérdida irreparable de su esposo, la Reina Victoria mantuvo un luto semipermanente y culpó a su hijo Eduardo, de la muerte de Alberto.

De hecho, las relaciones entre madre e hijo, no fueron las mismas, desde la muerte de Alberto.

En cuanto a sus apariciones públicas, se limitaron bruscamente, y se refugió en Balmoral, Escocia y en la Isla de Wight.

Sin embargo, cumplió con sus deberes protocolares, pero mantuvo su vestimenta de negro en honor a su esposo.

Retorno al público y nueva fase de su reinado

El consejo de su tío Leopoldo de Bélgica, le valió para que saliera de a poco del encierro.

Durante la década de 1860, Victoria confío en un hombre escocés, llamado John Brown, del cual, hubo sospecha de un romance.

Sin embargo, los rumores se acrecentaron, debido a la extensa confianza de Victoria en Brown.

Por otra parte, en ese tiempo, se crearon leyes en favor de los trabajadores, pero no en las mujeres.

En la década siguiente, surgieron nuevos aires republicanos, en especial, con el advenimiento de la Tercera República Francesa.

De hecho, hubo manifestaciones en contra de la Reina Victoria, exigiendo la abdicación de la monarca.

Para 1871, su hijo Eduardo sufrió de fiebre tifoidea, la misma enfermedad que se llevó a su esposo.

Creyendo en un desenlace similar, la reina reestableció su relación con su hijo, luego de su recuperación, apareció con su madre en público.

Al año siguiente, Victoria sufrió otro atentado, pero la pistola no cargaba balas y fue detenido por Brown.

Ante tal incidente, el hombre llamado Arthur O’Connor, y era familiar de un diputado republicano irlandés, puesto en prisión un año.

Posteriormente, la popularidad de la Reina Victoria creció y los aires del republicanismo se esfumó.

Últimos años

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Imagen: RT.

Para diciembre de 1878, la Reina Victoria recibiría un duro golpe y fue la muerte de su hija Alicia de difteria.

A su vez, la aparición pública de Victoria fue recurrente, además, de las tensiones con el primer ministro Benjamin Disraeli.

De hecho, amenazó con abdicar si no se resolvían las tensiones entre Gran Bretaña y el Imperio ruso, por la guerra ruso-turca.

Por otra parte, Disraeli era un asiduo a la creencia del expansionismo británico, cosa que Victoria coincidía.

Sin embargo, en 1880, Disraeli perdería las elecciones y al año siguiente, la muerte del antiguo primer ministro golpeó a Victoria.

En 1882, sufrió de nuevo otro atentando, por parte de un radical y fanático, que se enojó porque la reina no leyó su correspondencia.

La reina milagrosamente se salvó, debido a la actuación de dos estudiantes del Colegio Eton que lo divisaron antes de accionar el arma.

Posteriormente, el hombre fue puesto en libertad ante la furia de la monarca británica.

En 1883, su hombre de confianza, John Brown, falleció y la reina quiso publicar un escrito en su honor, pero tuvo que desistir ante recomendaciones de sus súbditos.

Sumado a ello, hubo un duro golpe para la reina con la muerte del príncipe Leopoldo, a causa de la hemofilia, en Cannes, Francia.

Con el pasar de los días, su hija menor Beatriz mostró interés en casarse ante la negativa de la Reina Victoria.

Sin embargo, cambió de parecer luego que Beatriz y su prometido, Luis de Battenberg, decidieran vivir cerca de la monarca.

Para 1887, celebró el Jubileo de oro, con motivo a los 50 años de reinado, incrementando su popularidad.

Diez años después, celebró su Jubileo de diamante, por los 60 años de reinado.

Muerte de la Reina Victoria

Entrando el siglo XX, Victoria era de por si la monarca más longeva de la historia, con 62 años de reinado.

Su salud se estaba empezando a debilitar y sus hijos mayores se ocupaban de los actos protocolares y oficiales.

En 1901, su estado de salud empeoró y finalmente, falleció el 22 de enero de ese año, a la edad de 81 años.

Tras su muerte, el príncipe heredero, Eduardo, ascendió al trono, quien la acompañó en su lecho de muerte, junto con su nieto mayor, el káiser Guillermo II de Alemania.

Con el fallecimiento de Victoria, se dio fin a la Casa de Hannover en el Reino Unido, dando paso a la Casa de Sajonia-Coburgo-Gotha con Eduardo VII.

El funeral de la Reina Victoria se realizó el 2 de febrero de 1901, en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor.

Finalmente, su cuerpo fue enterrado en el Mausoleo Real de Frogmore junto con su esposo Alberto.

 

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Samuel García

CEO de Dossier Interactivo

Esposo de una excelente mujer (Marines) y padre de tres y redactor SEO de Dossier Interactivo.

Médico de profesión y amantes de los cómics, videojuegos, libros y del fútbol.

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