Historia

El Escándalo Watergate

El escándalo Watergate fue una de las grandes polémicas que salpicó al gobierno estadounidense en la década de los 70.

Dicho escándalo generó un gran impactó dentro de la sociedad estadounidense y a la política del gigante americano.

Tanto fueron las repercusiones del escándalo Watergate, que el presidente de Estados Unidos de aquella época, Richard Nixon tuvo que renunciar a su gobierno.

En esta parte de la historia, abordaremos sobre el escándalo Watergate y las repercusiones que dejaron este recordado caso polémico en los Estados Unidos.

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El Escándalo Watergate

Imagen: NBC.

Este escándalo político ocurrió durante la presidencia de Richard Nixon y se trató de un robo masivo a las oficinas del Partido Demócrata en el complejo Watergate, de allí su nombre.

Dicho robo de documentos confidenciales, expusieron de manera polémica a la administración Nixon, quien en su intento de tapar tales falles, se negó a cooperar con el Congreso Estadounidense.

Por su parte, las sospechas de involucrados en este escándalo, permitió que los embates de la polémica empaparan al gobierno de Nixon y sus colaboradores.

Por otro lado, la administración Nixon intentó tapar a los responsables del robo, pero la crisis institucional que supuso el derribo de la credibilidad del presidente, colapsó y el escandaló se destapó.

Cómo empezó el escándalo Watergate

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Richard Nixon involucrado en el escándalo Watergate. Imagen: Miami Herald.

Todo comenzó cuando cinco hombres (en ese momento no identificados), ingresaron sin autorización a las oficinas del Complejo Watergate (en aquella época del Partido Demócrata).

Dicho suceso empezó el 17 de junio de 1972, pero lo que más sorprendió fue la conexión entre los ladrones y el comité para la reelección presidencial junto con sus rivales, el Partido Republicano.

Por si fuera poco, algunos trabajadores y antiguos funcionarios de la administración Nixon revelaron que la administración presidencial tenía conocimiento de estos sucesos.

Para muestra un botón, algunos extrabajadores del complejo Watergate, confesaron que había cintas de grabación, donde se tomaban las pautas de las conversaciones en el seno del Partido Demócrata.

Pese a los intentos de negar tales acciones, la presión llegó a un punto álgido, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos dio dictamen sobre la entrega de las grabaciones.

Ante el callejón sin salida que se presentaba, Nixon tuvo que acceder a la entrega de las grabaciones, lo que significó en un proceso judicial y el coste de la presidencia.

Se destapa la olla

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Imagen: NBC.

Los funcionarios afines a la administración Nixon confesaron de a uno, la complicidad del presidente con los documentos robados y también, las grabaciones.

De igual forma, el FBI obró en la captura de los implicados, al encubrir a sus propios agentes como trabajadores de la Casa Blanca.

Esto con la finalidad de confirmar las sospechas que crecían en torno a la figura de Nixon y los altos funcionarios.

Sumado a ello, la reacción poco creíble de Nixon al robo, sembró ciertas dudas al equipo de investigación en el escándalo Watergate.

Sin embargo, una prueba incriminó a Nixon y a su jefe de gabinete, H.R Haldeman, pidiendo el bloqueo de las investigaciones a expensas de la CIA.

Por otro lado, las incriminaciones salpicaron al Partido Republicano, principal contendiente de la tolda política de los demócratas.

De hecho, la administración Nixon aseguraron que se trató de un complot por parte de los republicanos.

No obstante, el hecho fue desmentido cuando aparecieron las rutas del dinero, donde el protagonista fue el comité de reelección presidencial de Nixon.

Por su parte, las investigaciones competentes marcaron la ruta del dinero con miembros de altos funcionarios de Nixon.

Ante tales denuncias, la campaña no resultó perjudicada y Nixon volvió a la presidencia, el 7 de noviembre de 1972.

De los cinco ladrones a la renuncia de Nixon

Lo que parecía en la captura de los cinco ladrones involucrados en el robo de documentos clasificados, se convirtió en un problema mayor.

Con la negativa o más bien, cuenta gotas de las colaboraciones de la administración Nixon, la Corte Suprema de los EE. UU presionó los cimientos de la Casa Blanca.

Ante tales acciones, Nixon ordenó la dimisión de dos de sus más cercanos colaboradores, luego salieron más nombres a la palestra pública.

Los colaboradores fueron a prisión, y desde allí, escribieron artículos y concedieron entrevistas incriminando de todo a Nixon.

Desde sobornos hasta altas sumas de dinero ofrecido, Nixon no podía tapar el sol con el dedo.

En febrero de 1973, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad la Resolución para apoyar las investigaciones del escándalo Watergate.

Por su parte, las sesiones se extendieron por varios meses y la credibilidad del gobierno de Nixon empezaba a tambalearse.

El impacto de los medios fue brutal que salieron publicaciones transcriptas en los próximos meses, intensificándose en abril de 1974.

Antes de la publicación de las transcripciones, la popularidad de Nixon iba en ascenso y todo parecía indicar, que el presidente iba salir ileso de las ‘conspiraciones’.

El poder de las transcripciones

La influencia de las transcripciones terminó de sepultar la carrera política del presidente Nixon.

De hecho, ni siquiera los periódicos adeptos al Partido Demócrata, no se hicieron de la vista gorda ante tales acusaciones del mandatario estadounidense.

Desde un lenguaje soez, actitud despreciativa y aspectos negativos que no se prestaban para la imaginación, Nixon sepultó su carrera política.

Tal fue el impacto, que la Corte Suprema de los Estados Unidos, exigió la comparecencia de Nixon y el acceso a las cintas.

Sin tener escapatoria, Nixon accedió sabiendo el futuro que le esperaba como presidente de la nación más poderosa.

Las cintas no solo revelaron conversaciones claves, sino, la participación de Nixon con grandes miembros del gabinete presidencial y otros funcionarios políticos.

Renuncia de Richard Nixon

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Imagen: Washington Post,

El juicio contra el presidente y la revelación de la cinta ‘arma humeante’, fueron los detonantes para la salida de Nixon por la puerta trasera de la Casa Blanca.

Inclusive, miembros del Partido Demócrata votaron a favor de la dimisión de Nixon ante las evidencias más que contundentes de las transcripciones y las cintas.

Por su parte, la opinión pública arremetió contra Nixon, al igual, que los medios de comunicación que alguna vez le apoyaron.

En la tarde del 8 de agosto de 1974, Richard Nixon se dirigió a la nación desde la Oficina Oval para anunciar su renuncia.

Inmediatamente, Nixon y su esposa con el resto de su familia, se despidieron de la Casa Blanca.

De allí, salieron rumbo a la Base Aérea de Andrews en Maryland hasta llegar a la Casa Pacífica en San Clemente.

Repercusiones del escándalo Watergate

La renuncia de Richard Nixon y el relevo del cargo del vicepresidente, Gerald Ford, siguió tras las consecuencias del escándalo Watergate.

Para el 8 de septiembre de 1974, Ford indultó a Nixon de cualquier culpabilidad durante su mandato.

En cuanto a Nixon, insistió en su inocencia hasta su muerte en 1994, pese a convertirse en un escándalo político de gran envergadura jamás visto.

Finalmente, Ford culminó el mandato de Nixon, y el indulto al otrora presidente, le pasó factura para aspirar a una elección presidencial, al perder en las primarias contra Jimmy Carter.

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Samuel García

CEO de Dossier Interactivo

Esposo de una excelente mujer (Marines) y padre de tres y redactor SEO de Dossier Interactivo.

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